Últimamente estoy escuchando (leyendo) muchas críticas al gobierno, ya no solo desde la oposición, que se dan por sentadas, sino desde sus propias filas… 

Bueno, desde los que se supone deberíamos estar en esas filas. 

Uno de los problemas yo creo que surge es que aquí solo existen dos alternativas, las extrañamente llamadas, izquierda y derecha. O eres de unos o de los otros. O del Barça o del Madrid.

No parece haber más alternativa.  

Al final te descubres defendiendo argumentos, leyes y demás, con los que jamás hubieses estado de acuerdo ¿Qué haces sino? ¿Qué nos queda? ¿Cómo puede uno defender el derecho, por ejemplo, de los homosexuales al matrimonio y estar en contra de la ley anti-tabaco? por poner un ejemplo.

¿Si no estoy de acuerdo con algunas o muchas de las políticas del gobierno voy a terminar dejándome bigotillo tipo Aznar y manifestándome junto a los obispos?

Que miedo.