cartas-t10298Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata. Eso sería interesante. Notaba sus manos trasteando alrededor de mi cuello. Traté de abrir los ojos, era como tener cien kilos de plomo sobre ellos. Entreví su silueta, no parecía muy agraciada. Tuve que beber mucho anoche. Abrí un poco más los ojos. Que raro, no suelo traer ligues a casa. Mi corazón palpitó fuerte. No era una chica. La cuerda se tensó. Reconocí al tipo, el matón del señor Méndez. La cuerda se ciñó un poco más, y recordé las palabras de mi madre: ‘Hijo, este vicio del juego acabará contigo’. Me arrepiento de no haberla escuchado.